El peronismo de Hasenkamp atraviesa una etapa inédita en su historia reciente: sin poder político, con escasa representación institucional y sin un rumbo claro hacia la renovación. Luego de haber gobernado en dos periodos, hoy el justicialismo local se encuentra relegado a un rol de oposición débil o directamente inexistente, con apenas dos concejales en minoría absoluta y una militancia desorganizada que expresa su frustración principalmente a través de las redes sociales.
Mientras sus históricos dirigentes siguen ocupando espacios sin lograr encaminar una reconstrucción interna, el partido carece de voces nuevas, estrategias claras o acciones que permitan vislumbrar una recuperación electoral. En este contexto, la crítica sin propuesta y la falta de autocrítica se convierten en obstáculos más que en motores de cambio. El desafío será, entonces, dejar atrás la lógica del lamento virtual y construir una alternativa real que vuelva a representar a una parte importante del electorado hasenkampense.
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